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Tal día como hoy del 2004, la Selección Española de Fútbol Sala se ganó el derecho de lucir junto al escudo nacional las dos estrellas de Campeones del Mundo en el pecho. Con un equipo dirigido por Javier Lozano, ‘La Roja’ venció en la Final del Campeonato del Mundo FIFA de China y Taipei 2004 a Italia, la conocida ‘Brasil B’, revalidando la hegemonía mundial cuatro años después de coronarse en el DUOMO de Guatemala. La Selección Española instauró un modelo de éxito que fue más allá de lo tangible del segundo Mundial obtenido para refrendar a nuestro país y nuestro Fútbol Sala como una referencia respetada en todo el Mundo.

Hoy hace exactamente 17 años que España logró su segundo Mundial FIFA en China y Taipei (Taiwán). Un 5 de diciembre de 2004, La Roja bordó junto al escudo una segunda estrella de Campeón del Mundo. Con un equipo ya legendario entrenado por Javier Lozano, actual presidente de la Liga Nacional de Fútbol Sala, logró un nuevo hito no solo para el Fútbol Sala, sino para todo el deporte español que permitió a un equipo ya legendario entrenado por Javier Lozano, presidente de la Liga Nacional de Fútbol Sala, colocarse en el Olimpo de este deporte que, gracias a este legado y a pesar de los intentos fallidos por repetirlo, han permitido mantener a nuestro país como una referencia del Fútbol Sala.


Un éxito que no es más que la continuidad a un modelo iniciado 1.464 días antes y a 14.460 kilómetros de distancia. A pesar de las profunda y ambiciosa renovación que se había llevado a cabo en el equipo con bajas de última hora de Daniel Ibañes, Sergio y Cristian y las retiradas del combinado nacional de auténticas leyendas como Paulo Roberto, Javi Sánchez o Jesús Clavería, el equipo demostró el poder de la cultura del esfuerzo, el trabajo colectivo y la ambición ante la dificultad para conducidos por el ‘Espíritu de Guatemala’ superar todas las adversidades (como la derrota frente a Italia en la segunda fase del torneo) que les llevasen a rubricar una nueva realidad palpable para el Fútbol Sala español: la consecución del segundo Campeonato del Mundo.



“Sobre todo, porque nadie en España, excepto cuatro locos, creían en este equipo. Los jugadores españoles han quitado la etiqueta de 'segundos' y han sido los auténticos campeones. Este grupo ha demostrado un espíritu tremendo” fueron algunas de las frases con las que Javier Lozano, hace 17 años, calificó el hito logrado.



Una cosa es continuar la historia y otra repetirla

En lo que sería finalmente el preámbulo de la Final del Mundial, España se midió a Italia en la segunda fase con el triunfo del equipo transalpino y con ella el punto la primera derrota de España, la octava en 13 años de triunfos instaurados para la Selección Española. Un partido que sirvió, si cabe aún más de motivación para el equipo hacía el éxito.

En Semifinales esperaba la Brasil de Ferreti, liderada por Manoel Tobias y con Fininho, Schumacher, Falcao, Indio o Vinicius. Con aires de revancha llegaban los brasileños a la cita tras lo sucedido cuatro años atrás en Guatemala. Se reeditaba en semifinales la gran final del Mundial anterior y el encuentro no defraudó.

En un duelo muy igualado, Andreu adelantaba a España con un gran gol tras jugada personal. Pablo lograba la igualada y Simi ponía en ventaja a los suyos a cinco minutos para la conclusión. Acto seguido, Marcelo anotaba el empate, por lo que el encuentro se marchaba a los lanzamientos desde el punto de seis metros. En la tanda de penaltis, Neto enviaba en el último lanzamiento el balón al travesaño de la meta defendida por Luis Amado, dando de esta forma el pase a la gran final al conjunto de Javier Lozano.

Ya en la Final, España se vería las caras ante Italia, la famosa “Brasil B”, que llegaba al duelo tras derrotar a Argentina por 7-4 en la otra semifinal. Sobre la pista del NTU de Taiwán, los nuestros tenían la opción de resarcirse de la dura derrota obtenida días atrás. En frente, la Italia de Nucorinni capitaneada por Zaffiro y comandada por Grana, Bertoni, Bacaro o Zanneti.

Tras llegar al descanso con tablas en el marcador, España comenzaba adelantándose en el electrónico gracias a un gol de Kike. El valenciano aprovechaba el saque de una falta botada por Orol para introducir de disparo preciso el esférico en la meta defendida por Feller. Posteriormente, una jugada entre Andreu y Marcelo acababa con un maravilloso gol, el segundo tanto para el combinado español, que vería como Zanetti recortaba diferencias prácticamente sobre la bocina.



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